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La nena de su papi... y de su tiíto.Este es un relato que encontré y me gustaría compartirlo con ustedes. Está dividido en varias partes: Parte 1 1. Malos pensamientos. Susi se ha convertido en una preciosa mujer a pesar de su corta edad. Su padre y su tio se debaten en la duda de seguir tratándola como una niña o responder a sus inocentes insinuaciones y hacerla suya para siempre. Susi llegó del instituto y entró en casa pensando como iba a hacer para salir esta noche. Su padre era muy severo y si ya la dejaba salir a regañadientes el fin de semana? ¡qué iba a decir de salir un jueves! Su amiga Laura se había enrollado el pasado fin de semana con Gabi, un chico que estudiaba medicina. Parecía un rollo de una noche pero hoy la había llamado para invitarla a una fiesta en la facultad. La animó a traer a sus amigas diciéndole que se lo iban a pasar muy bien. Tendría que mentir? ¡Y odiaba engañar a Roberto, su ?papá?! Pero no le quedaba más remedio. No quería ver que ya era una mujer y que tenía que tratarla como tal. Ultimamente estaba muy raro. A veces se quedaba mirándola, como si estuviese enfadado con ella y con una luz extraña en los ojos. Siempre había sido muy duro pero también cariñoso y ella lo quería más que a nada en el mundo. Bueno, a él y a su tío, que vivía con ellos desde que su madre se había casado con Roberto cuando ella tenía seis años. Venían los dos en el paquete. Cada vez le costaba más visualizar la cara de su madre. Había muerto en un accidente cuando ella tenía trece años, dejando a los dos hombres destrozados y con la tarea de criar a una niña desconsolada que ni siquiera era su hija. Todavía no se habían recuperado del todo pero? ¡había que seguir adelante! No sabía quién era su padre biológico y no quería pensar en él. Su papaíto era Roberto y por nada del mundo quería pensar en dejarlo, ni a él ni al tío Toni. Dejó la mochila en su cuarto y se dirigió a la cocina. Se puso un delantal y empezó a calentar la comida que había dejado preparada la noche anterior. Una chica venía dos veces a la semana a limpiar pero de la comida y la ropa se encargaba ella como antes hacía su madre. Le gustaba cuidar a ?sus hombres? como les llamaba en su cabeza. Para Susi no existía otro mundo que ellos y su mayor deseo era ser suya, pero era demasiado tímida como para intentar nada, así que se resignaba con verlos todos los días y cuidarlos lo mejor que sabía. Y eso que ultimamente tenía unos pensamientos? Se imaginaba besándolos en la boca o sus manos acariciándole los pechos? Pero lo que más le gustaba era imaginar sus caras de placer cuando ella los satisfacía, aunque no sabía muy bien como hacerlo? Sintió de nuevo esa humedad entre las piernas como cada vez que pensaba en ellos ?así?. Oyó la puerta de la calle y se volvió para ver como entraba su padre. Se ruborizó de la cabeza a los pies pues la había pillado entretenida en eses lascivos pensamientos. ¡Si a veces su papá casi podía leerle la mente! - Hola, cariño. ¿Qué tal en el instituto? Huuuumm, ¡qué bien huele! Cada día cocinas mejor. Creo que no voy a insitir más en que dejes de ocuparte de la casa ? dijo al tiempo que se acercaba por detrás y le daba un beso en la mejilla. - ¡Papi! Se giró y lo abrazó con fuerza apoyando la cara contra su pecho para esconder el rubor. Se entristeció un poco cuando Roberto se apartó rápidamente como si la rehuyese. Su padre se dispuso a poner la mesa mientras la mirada de Susi lo seguía amorosamente. ¡Era guapísimo! ¡Como iban a gustarle los chicos de su edad si tenía tremendo hombre en casa! Y no uno? ¡sino dos! Porque su tío Toni? ¡era fabuloso! ¡Cuánto los quería a los dos! Eran mellizos y se parecían un poco: los dos muy morenos y atractivos, con unos rasgos muy viriles. Medían en torno al 1?90 de estatura, altos y fuertes, aunque sus estilos eran muy diferentes. Su padre tenía un trabajo ?serio? como le encantaba recordarle a su hermano. Trabajaba de ingeniero y tenía muchas responsabilidades, aunque desde siempre procuraba estar en casa para Susi. Y si serio era su trabajo también lo era su carácter, a veces incluso un poco brusco. Aunque nunca le había puesto un dedo encima, bastaba que la mirase con reprobación mientras decía su nombre, para que ella se muriese de angustia, pues quería que estuviese siempre contento con ella. Era el tío Toni el que procuraba suavizar las tensiones con su aire pícaro y gamberro. Tenía un cuerpo de infarto, tremendamente musculado, muy acorde con su trabajo ya que tenía un gimnasio y era lógico que se mantuviese en forma. No es que su padre fuese un alfeñique, pero se notaba la diferencia. En fin, que a los 30 y tantos estaban los dos para mojar pan? todas sus amigas la envidiaban y se los comían con los ojos cuando venían a casa?! Como estaba haciendo ahora ella, pensó Susi mientras salía de su ensoñación y colocaba el guiso en la mesa. En esto llegó el tío Toni, como siempre intentando sorprenderla, y la abrazó por detrás raspándole la mejilla con su barba de días. - Hola, linda. ¿Qué nos has hecho hoy de comida? ? dijo mientras la cogía fuerte por la cintura y le hacía cosquillas en la barriga. Susi le golpeó las manos con cara cómica forcejeando para soltarse. Toni no cejó en su intento, agarrándole las manos y toqueteándola por todas partes mientras la arrinconaba contra el mesado. - Dame un besito, dame un besito o no te soltaré. Venga, ríndete ? dijo con una sonrisa en la boca. Susi se retorcía de risa así que no le quedó más remedio. - Ah, déjame, déjame. Vale, vale, me rindo. ¡Ven aquí! Y, poniéndose de puntillas para alcanzarlo, comenzó a besarlo por toda la cara y el cuello. Sintió a su espalda los ojos fijos de su padre que la miraban con censura. - Ya no es una niña, Toni. Déjate de payasadas y vamos a comer ? dijo Roberto con seriedad. - Oh, papá. No seas aguafiestas ? se quejó Susi, dolida pero secretamente complacida porque su padre acababa de reconocer que ya era una mujer. - No importa, cariño ?dijo Toni guiñándole un ojo ? está celoso porque yo soy tu preferido. Y se echó a reír mientras desafiaba con la mirada a su hermano escondiendo esta mirada a su sobrina. - Se acabó. ¡A comer! Se sentaron y comenzaron a comer en silencio. ¡Mira que estaba raro su padre! Cada día mostraba peor humor. - Papá ? dijo Susi al cabo de un rato. Se levantó para servirles el postre y sobre todo para disimular su mentira. ¿Puedo quedarme en casa de Laura a estudiar esta noche? Es que mañana tenemos un examen muy difícil y queríamos prepararlo juntas. - Sabes que no me gusta que duermas fuera de casa ? dijo su padre con el ceño fruncido. - Venga, papi. Ultimamente, no sé que te pasa. Parece que siempre estás enfadado conmigo. Me miras como si ya no me quisieses. ¿He hecho algo mal? Si es así, dímelo, sabes que yo sólo quiero que estés orgulloso de mi ? dijo mirándolo fijamente con cara de preocupación. El tío Toni le dirigió una mirada de entendimiento a su padre que ella no supo interpretar. - ¿Qué pasa? ¡Decídmelo! ? dijo Susi y notó como se le llenaban los ojos de lágrimas. El tío Toni la sentó en su regazo y comenzó a acariciarla hasta que se calmó. Le pasaba las manos por la espalda y el pelo apretándola contra su pecho. Le rozó el pecho demorándose en sus pezones que se irguieron inflamados bajo su toque. Susi dio un respingo al sentir sus manos en las tetas y se sorprendió aún más cuando notó un tremendo bulto bajo sus piernas? ¡El tío Toni estaba empalmado! ¿Sería por ella? Sintió una reacción extraña que le recorría todo el cuerpo. Su padre se agachó a sus pies y le tomó la cara entre las manos mientras la miraba con ferocidad. - No vuelvas a decir eso ni en broma. Sabes que los dos te queremos más que nada en el mundo. Será que últimamente estoy muy estresado y como ya te has vuelto toda una mujercita eres más susceptible que cuando eras una niña. Venga, si así se te pasa el disgusto? ¡Puedes dormir en casa de Laura! Pero tiene que llamarme su madre por la noche para decirme que estás bien. - ¡Oh, papá! No me avergüences así. ¡Aún no te fías de mi! ¡Piensas que soy una niña pequeña! ? sollozó Susi mirándolo con cara acongojada. - No, cariño. Nadie en su sano juicio pensaría de ti que eres una niña. Has cambiado mucho en estos últimos meses. Ahora eres una mujer preciosa ? dijo su padre halagándola y estremeciéndola con esa mirada intensa que recorría su cuerpo de arriba abajo. ¡Y tanto que había cambiado! Siempre había sido su niña bonita pero ahora se había convertido en una mujer de parar el tráfico. Su melena rubia y ensortijada enmarcaba un rostro angelical, de piel blanquísima y perfecta con unos grandes e inocentes ojos azules y una boca pequeña de labios hinchados, que cuando se enfurruñaba se fruncían en un delicioso mohín. Estaba delgada y no era muy alta, apenas 1?60? ¡160 cm de pura dinamita! Tanto que él y su hermano estaban todo el día calientes y empalmados, pensando en esa boquita? y en sus tetas enormes, y en su redondeado culo? Y lo peor era que ella aún era inocente, no intentaba provocarlos, pero los ponía a cien sólo con existir. Ahora mismo ese vestidito corto de verano iba a hacerlo estallar? o cuando se paseaba en pantalón corto por la casa, o cuando lo abrazaba apretando sus desarrollados senos contra su pecho o cuando? ¡Oh, Dios iba a volverse loco! Toni disimulaba mejor, pero últimamente se estaba pasando con ella, magreándola con la menor excusa? Apartó esos pensamientos pecaminosos y por fin decidió complacerla. - Está bien, está bien. Tú ganas. No se hable más. Puedes irte a casa de tu amiga. Ya recogemos nosotros la cocina. Susi saltó del regazo de su tío y abrazó a su padre con fuerza. Esta vez no se apartó inmediatamente por lo que pudo sentir como su polla se alzaba furiosamente contra su vientre? ¡Su padre también se había empalmado! ¿Sería por eso que la rehuía? Y ella ni siquiera se había dado cuenta? En fin, tendría que pensar en algo? Y corriendo subió a su habitación por la mochila. En realidad, ya no le apetecía ir a la fiesta. ****** - Vas a tener que tomar una decisión ? dijo Toni mirando seriamente a su hermano. - ¿Una decisión? Si por ti fuese ya la habríamos violado hace más de un año. ¡ES MI HIJA, POR DIOS! No hay ninguna decisión que tomar ? bramó enfurecido. - Sabes que no es tu hija realmente, aunque la querramos como si lo fuese. Y ya no es una niña. Además lo está pidiendo a gritos, cada vez se parece más a su madre? Ufff! ¿Pero no te has dado cuenta de como te ha manejado? Ella es consciente de su poder sobre nosotros y se aprovecha de él. Creo que ya va siendo hora de que nosotros nos aprovechemos también de ella ? dijo Toni con una mueca lasciva. ? Cuando pienso en esas tetas enormes que están a punto de rebentarle los botones del vestido? No consigo pensar en otra cosa ni de día ni de noche. Tengo que apretar los puños cuando se acerca para no aplastarlas con mis manos y enterrar la nariz entre ellas ? dijo Roberto con voz atormentada. - ¡Las tetas, las tetas! Si sólo fuera eso. Cuando entro en la cocina y veo esas cachas prietas meneándose inocentemente mientras prepara NUESTRA comida como una mujercita? me entran ganas de cogerla sin avisar, levantarle esa falda endemonidada, estamparla contra el mesado y? ¡montarla como un toro en celo clavándole la polla hasta los cojones! ¡Hasta veo su carita de angustia mientras me suplica que no le haga daño! - Y esa boquita pequeña de comepollas? con los labios gorditos y jugosos? ¡No paro de imaginármela metiéndole la polla a la fuerza y corriéndome en lo más profundo de su garganta, mientras ella se atraganta y me mira con su inocente carita llena de pánico! ? añadió Roberto comenzando a tocarse la polla. - Si, si, nuestra nenita allí indefensa, de rodillas, con las tetas empapadas por mi corrida y suplicándome que le golpee la cara con mi polla ? siguió Toni con su ardiente ensoñación. - Ya está bien de pajas mentales. Nos tiene a los dos a cien. No podemos seguir así porque cualquier día vamos a hacer algo de lo que nos arrepintamos. Pensé que podríamos aguantar un año más, hasta que fuese a la universidad pero está visto que no, somos unos pervertidos. Tendré que mandarla interna a un colegio ? dijo Roberto con pesar. - De eso nada. Vamos a darle la opción de elegir. Sabes que nos quiere con locura, haría cualquier cosa por nosotros. Y está claro que ese cuerpo de puta? - Ya está bien. ¡NO HABLES ASÍ DE MI HIJA! ? bramó Roberto con la polla como una porra. -? que ese cuerpo de puta, va a necesitar que alguien le dé caña. Y si no somos nosotros, será algún gilipollas de su edad. Si es la mitad de ardiente que su madre? ¿Recuerdas la guerra que nos daba a los dos? ? añadió Toni con nostalgia. A su imaginación acudieron imágenes de su esposa hace unos años. Marita suplicando que la dejaran correrse, o sirviéndolos de rodillas mientras le clavaban la polla en la boca hasta los garganta. Habían sido buenos tiempos. Marita era muy ardiente y sumisa por naturaleza, su principal satisfación era tenerlos contentos y complacer sus más pequeños deseos. Apenas tenía experiencia sexual antes de conocerlos? ¡y eso que les llevaba varios años y tenía una hija de soltera! En cierta forma ellos la habían pervertido. Nunca olvidaría cuando le rompió el culo, como había llorado y suplicado que la soltase. Pero enseguida se había acostumbrado. La muy golfa se moría por tener dos miembros enterrados en su interior, uno en el coño y otro en el culo. Era una esclava complaciente y disfrutaba siendo su putita y la de su hermano. Y ahora estaba pensando en pervertir también a su hija. No podía hacer eso. No podía ser tan egoísta, aunque se muriese de ganas por ella. Imaginársela a sus pies sirviéndolo de cualquier modo? ¡lo encendía más que ninguna película porno! El silencio se prolongó durante un largo rato y al final se masturbaron febrilmente, los dos con cara alelada, no se sabe sin pensando en la madre o en la hija. Quizás en ambas. Parte 2 2. Susi ha sido una niña mala y tendrá que recibir su castigo. Pero no hay mal que por bien no venga, por fin su papi y su tío la verán definitivamente como una mujer... Susi y Laura bajaron del coche de Gabi. Laura se retrasó en un último morreo y muy contenta se cogió del brazo de Laura mientras se dirigían hacia su casa. Susi no se lo había pasado nada bien. No podía apartar de su cabeza la escena del mediodía? Recordar las pollas tiesas de su padre y su tío? Un ligero temblor la recorría entera cada vez que pensaba en ellas. ¡Cómo iba a fijarse en ningún tipo insulso por muy universitario que fuese! Y eso que había tenido muchísimo éxito. No era de extrañar. El vestidito ajustado que le había dejado Laura le quedaba raquítico. ¡Tenía las tetas tan grandes que le bolsaban por fuera del escote! Y en el culo? Mejor no pensarlo. Se le ajustaba tanto que había tenido que ir en plan comando para que no se le marcasen las bragas, pero así lo que se le marcaban eran sus grandes nalgas. Un capullo borracho como una cuba se había permitido magrearla por debajo del vestido. ¡Que cabrón! Esperaba que aún estuviese retorciéndose por la patada que le había dado en la entrepierna. Además, no estaba acostumbrada a los tacones y tenía los pies destrozados. Si la descubriese ahora su padre? ¡Le daría un ataque al verla con estas pintas de fulana! Oyó como se cerraba la puerta de un coche? ¡parecía un Passat como el de su padre! Y como si su mente lo hubiese conjurado, un hombre de la estatura de su padre se acercaba por la acera. - ¡Sube al coche! Y esta si que era la voz de su padre, que le hablaba con furia controlada. Las dos chicas quedaron paralizadas en la acera, pálidas y temblorosas. - Pero tiene las cosas arriba? El uniforme? Los libros ? intercedió Laura. - Muy bien. Entonces subamos, quiero decirle cuatro palabras a tu madre ? dijo Roberto sin intentar controlar ya su cólera. La miraba de arriba abajo censurando su aspecto provocativo y desaliñado. Apretó los dientes para contenerse. ¡Por Dios! ¡Eso si que era una hembra! El vestido apenas cubría sus generosas curvas, las tetas se veían enormes comprimidas por el minúsculo vestido, y esas piernas al descubierto encaramadas en los tacones de aguja? Se sentía a punto de explotar. - No, papá, por favor. Ella no sabe nada. Piensa que estamos durmiendo. Ya subo al coche ? suplicó Susi mientras arrastraba a su padre hacia el Passat. A regañadientes, se montó y aún añadió: - Esto no va a quedar así. Mañana pienso llamar a tu madre para decirle la joya que tiene por hija. Y arrancó dejando a Laura plantada en la acera. Susi iba aterrorizada en su asiento. Menos mal que estaba sentada sino no creía que las piernas pudiesen sostenerla. - Papá, por favor, dime algo ? suplicó Susi llorosa. Su padre no contestó, sólo frunció más el ceño y siguió conduciendo a una velocidad endiablada mientras salía de la ciudad en dirección a su casa en las afueras. Laura comenzó a llorar a mares, y unas gruesas lágrimas se deslizaban por sus mejillas arrastrando con ellas rimel y maquillaje. - Cállate, no quiero oír nada más. No fuerces el escaso control que me impide romperte esa cara de puta barata que tienes ? dijo entre dientes. Laura renunció a explicarse y siguió gimoteando mientras entre sollozos murmuraba: Perdóname, perdóname, perdóname... Por fin llegaron a casa. Su padre no se molestó siquiera en guardar el Passat en el garaje. Salió del coche y, enfurecido, abrió la puerta del copiloto, la cogió de un brazo y la sacó del coche a la fuerza, empujándola hasta la puerta de entrada. Forcejeó con la llave, abrió la puerta de una patada y a trompicones la arrastró hasta el salón tirándola sobre el sofá. Laura cayó de bruces pero aún así pudo ver como su tío Tony entraba medio desnudo en el salón. Eso la animó un poco. El tío conseguiría que se calmase. - ¿Se puede saber de donde vienes con esa pinta de zorrón? ? bramó el tío Toni al tiempo que la cogía del pelo para fijarse en su cara llena de churretones de rimel y maquillaje. Sus esperanzas de librarse se esfumaron por completo. Si Toni estaba así de furioso? - ¿Conque no me fiaba de ti? ¿Conque pensaba que eras una niña? Valiente mentirosa hemos criado. ¿Cómo voy a pensar que eres una niña si vas vestida como un putón? ¡Mírate, por Dios! ? le gritó su padre mientras la zarandeaba. Al caer sobre el sofá sus tetas había conseguido por fin liberarse de su estrecho confinamiento y ahora campaban a sus anchas por fuera del escote centrando las miradas de ambos hombres. Sus pechos eran apetitosamente grandes, con pezones rosados e hinchados que se erizaron bajo sus miradas. Laura se incorporó e intentó meterlas dentro del vestido de nuevo y bajarse la falda para que no notaran que estaba con el coño al aire. - ¿Cuánto tiempo llevas engañándonos? ? la increpó Toni mientras le sujetaba las manos e impedía que se cubriese del todo. - So..sólo ha sido esta noche ? balbuceó tremedamente angustiada. Era la primera vez que veía al tío Toni tan enfadado. Miró hacia arriba y no pudo evitar reparar en la entrepierna tremendamente abultada del tío. Estaría enfadado pero también estaba como una moto, lo que la tranquilizó y la aterrorizó a la vez. - Yo no quería ir ? dijo entre gemidos- sólo quería ser como las demás chicas que van a fiestas y les gustan los chicos de su edad. - No me mientas. Eso es una tontería. ¿Por qué ibas a ser tú diferente? ? dijo su padre intentando calmarse un poco y con un tono de voz muy decepcionado. Laura se echó a llorar de nuevo tremendamente acongojada. Lo que no soportaba era que su papaíto se avergonzase de ella. - Porque yo sólo pienso en vosotros. Y se abrazó a las piernas de su padre que estaba parado delante de ella. Él intentó apartarla pero ella forcejeó para mantener su abrazo y hallar así algún consuelo. Con sorpresa notó como se alzaba también la polla de su padre. Verdaderamente eran ?sus hombres? y no volvería a decepcionarlos nunca. - Si piensas que así vas a ablandarme estás muy equivocada. Ya he tenido bastante con tu escenita de la hora de comer. Seguro que pensaste que nos manejas con el dedo meñique ? dijo enfadado Roberto mientras pensaba que verdaderamente hacía de ellos lo que quería. - ¡NOOOOO! No digas eso. Antes, en la cocina, comprendí porque siempre parecías enfadado conmigo. Y me puse muy contenta ? confesó Susi esbozando una sonrisa tímida. - ¿Qué quieres decir? ¿A qué te refieres? ? gritó su padre de repente nervioso. - Por favor, papi, tú sabes de que estoy hablando, no me hagas decirlo que me da mucha vergüenza ? balbuceó Susi mientras sentía como una nube rabiosa de rubor cubría toda su piel. Sintió las miradas ávidas de ambos hombres sobre su cuerpo, especialmente sobre las tetas que habían enrojecido tanto o más que su cara. Sus erecciones crecieron más si cabe bajo la mirada impotente de la chica. Se moría por ver por fin eses espléndidos apéndices y sostenerlos entre sus manos. O metérselos en la boca. Parecían monstruosos y eso la asustaba un poco. - Bueno, mejor que se vaya a la cama. Mañana hablaremos más tranquilos y ya se verá cuál es su castigo ? intervino Toni retomando su papel habitual de pacificador. - De eso nada ? bramó Roberto y cogiéndola de los brazos la alzó del sofá para acercarla lo más posible a sus ojos. Laura quedó colgando en el aire, sus tacones intentando inutilmente reposar sobre la alfombra. - Escucha bien lo que voy a decirte. Estás castigada por lo que queda de curso. No saldrás más que para ir al instituto o para atender alguna de nuestras necesidades. Te tendremos vigilada para ver si de verdad podemos confiar en ti o si eres una bruja manipuladora que nos ha estado engañando de desde Dios sabe cuándo. Sobre el móvil e internet? ya veremos. ¿No te preguntas como me enteré de que no estabas estudiando? Te olvidaste el móvil en casa y te llamó una tal Tamara para preguntar por qué aún no habíais llegado a la fiesta. Deberías informar mejor a tus amigas. Tras esta furiosa parrafada la dejó caer de nuevo sobre el sofá. Susi se quedó allí desmadejada como una muñeca de trapo, ya sin ánimo para decir nada más en su favor. - Y no pienses que todo va a acabar aquí ? añadió su padre cada vez más furioso. - Roberto? - intentó calmarlo Toni. - ¡Cállate! No te hagas ahora el bueno.Cuando te enteraste, querías matarla de una paliza para que aprendiese a no preocuparnos así ? le reprochó Roberto ante la mirada cada vez más aterrorizada de Susi. - Nunca te he levantado la mano pero por Dios que esta noche vas a recordarla para siempre. Y se sentó de golpe. La cogió con fuerza y la tumbó boca abajo sobre sus rodillas. Una mano sujetó su torso contra el sofá mientras la otra empezó a golpearla con fuerza en el culo, primero en una nalga y después en otra. Los golpes hacían un ruído tremendo en el silencio del cuarto mientras su culo se iba volviendo cada vez más rojo. Susi agitaba las piernas en el aire y se retorcía sin poder librarse del terrible dolor. Con el esfuerzo el vestido se subió más mostrando su culo desnudo ante la mirada atónita de ?sus hombres?. - No puede ser que seas aún más golfa de lo que había pensado ? dijo su tío Toni asombrado. Seguro que ya te has abierto de piernas para cualquiera que haya mirado dos veces ese coño mojado. Su padre reaccionó golpeándola con más fuerza si cabe. Sentía como la hevilla del reloj se le clavaba en las nalgas pero estaba tan enloquecido que no se atrevía a hacer nada más que sollozar calladamente y repetir: No, no, no. La sangre empezó a escurrirse por sus piernas lo que hizo volver en sí a su padre parando la paliza. - Nunca había perdido así el control. No vuelvas a hacer que me enfade de nuevo porque no sé qué podría pasar. Ahora abre las piernas. Y mientras decía esto su erección se revolvía furiosa contra el vientre de Susi. - No, por favor, papá, así no. No he hecho nada malo. No me lastimes aún más ? suplicó la chica completamente asustada por estos dos hombres que ya no conocía. Aún así sintió como entre sus piernas nacía una humedad que sólo podía relacionarse con esas pollas enormes que quería mimar y acoger en su interior. Nunca pensó que el dolor pudiera sentirse tan rico. - Te he dicho que abras las piernas. A partir de ahora harás sólo lo que yo te diga y me obedecerás en todo, si no quieres mi mano en el culo cada noche. Estas palabras calentaron aún más a la chica que no quería mostrarles lo excitada que estaba. Se sentía una pervertida por excitarse de esa manera cuando estaba tan angustiada. Roberto metió una mano a la fuerza en su coño y se sorprendió al notarlo mojado. - Si está chorreando. Aún va a ser verdad que es tan caliente como su madre ? dijo su padre-, pero se tranquilizó cuando rozó con un dedo su himen intacto. El tío Toni se acercó para detenerlo pensando que iba a follar a su hija en un ataque de furia. Roberto lo miró con tal alivio pintado en la cara que Toni comprendió sin palabras que su niñita todavía era inocente. Sacó los dedos y acarició con suavidad su rajita virgen para presionar con algo más de fuerza en su clítoris. Pretendía compensar en algo el estrago que había hecho en su culo. Sus dedos se centraron en su botoncito decidido a llevarla al orgasmo. Una inmensa ola de posesividad lo invadió? su nena era tan inocente como siempre. Aunque la voz de la conciencia seguía resonando en su interior, en ese momento comprendió que le iba a resultar muy difícil escucharla. Quería a su pequeña hija a su merced y se temió que no iba a consentir que ningún mocoso la iniciase en el placer del sexo. Susi se contorsionaba muerta de vergüenza pero al fin se rindió mientras un placer caliente invadía sus entrañas. - Ay, papi, SIII, SIII. ¿Qué me estás haciendo? ¡Ahhhhh! ¡No pares, por favor! ¡Me muero de gusto! Nunca había conocido nada igual. Su padre siguió presionando en su interior hasta que su orgasmo remitió. Incorporó a Susi y la acunó contra su pecho. Su otra mano se resistía a abandonar ese delicioso chochito. No podía dejar de llorar. La sangre estaba manchando el vestido de Laura; a ver como se lo iba a explicar al día siguiente. Roberto se horrorizó por su falta de control y por como había marcado el culo de su hija pero no dijo nada. No quería disminuir el efecto del terrible castigo. - Perdóname, papi, por favor, perdóname. No puedo soportar que me odies. Yo os quiero mucho y sólo quiero que estéis los dos felices conmigo ? suplicó Laura mirándolo con carita de pena. Roberto no se dejó enternecer y la puso en pie de un tirón. Ella trastavilló sobre los altísimos tacones. - Ahora vete a dormir y mañana veremos como acaba esto. Susi se irguió con dificultad. Sus piernas casi no podían sostenerla pero haciendo un esfuerzo se alejó renqueando del sofá mostrando su culo tremendamente amoratado y sus tetas marcadas por la fuerza que había hecho su padre para sujetarla. Un río de humedad se escurría por sus piernas encharcándose en sus eróticos zapatos. Dejó en el salón a dos hombres con dos pollas salvajemente erguidas y con los cojones doloridos por las ansias de correrse. - Joder, tú si que sabes hacer interesante una noche? ? dijo Toni con ironía- Por un momento pensé realmente que ibas a follarla. - No me vengas con gilipolleces ? contestó Roberto con una sonrisa agridulce ? ahora sí que va a ser un infierno? - Bueno, si crees que marcarle el culo, llamarle puta, y provocarle un orgasmo es un infierno? Supongo que follarla hasta que gima de placer será mucho más leve ? bromeó Toni. - Puede ser, pero primero tenemos que decirle claramente como se van a desarrollar las cosas a partir de ahora. No quiero arrepentimientos y tampoco que se repita la escenita de esta noche. Si la hemos entendido bien? creo que por fin vamos a conseguir alguna liberación. Y se sentaron uno al lado del otro mientras volvían a masturbarse furiosamente, esta vez sí, pensando en las tetazas de su nena y en su maravilloso culo marcado. Parte 3 3. Mañana caliente. Susi sólo quiere complacer a su padre y a su tío. Por fin su deseo se cumplirá aunque todo comenzará con el segundo orgasmo de su vida. Susi se levantó temprano. Quería hacerse perdonar con un buen desayuno para su padre y su tío. También tenía que lavar el vestido de Laura antes de que las manchas de sangre se hiciesen permanentes. Entró en el baño y se sentó en el váter soltando un fuerte río de pis. Le dolía muchísimo el culo y no creía que pudiese ir a clases. ¡Menudo suplicio estar sentada todo el día sobre sus cachas llenas de verdugones! Se limpió, se levantó y sumergió la ropa en el lavabo. El agua la salpicó mojando toda la delantera de su pijama infantil. El fuerte chorro del grifo escondió el sonido de unos pasos en la entrada. - ¿Que estás haciendo levantada a estas horas? ¡Pensé que ayer habías aprendido algo de cual es tu lugar en esta casa! ? dijo su padre desde el umbral de la puerta. No llevaba puesto más que un pantalón corto bajo el que se adivinaba una enorme erección matutina. Roberto no podía apartar la mirada de esa figura impactante que era su propia hija. Su larga melena rubia se deslizaba por su espalda. El culo regordete y respingón se contoneaba alegremente clamando por una mano que lo acariciase. El verla tan pequeña y delgadita pero tan redondeada en los sitios indicados iba a volverlo loco. No podía pensar en otra cosa que en forzar esas piernecitas, entrar en su cuerpo, violar cada uno de sus orificios y rellenarla con su semen. - ¡Oh, papá! Perdóname, por favor. Perdóname. No puedo soportar que estés enfadado conmigo. - ¿No deberías estar preparándote para ir a clase? ¿O crees que vas a hacer siempre lo que tú quieras? - Tengo el culo horriblemente dolorido. No creo que pueda sentarme ni ir al instituto. Roberto no pudo aguantar más, quería marcarla a fuego, sentirla de cualquier manera. Con dos pasos se puso a sus espaldas. Ella tembló recordando el castigo del día anterior. La empujó sobre la pileta y de un tirón bajó el pantalón de su pijama. Susi sintíó sobre sus maltratadas nalgas, las manos duras y calientes de su padre. - No, papá, no. No me castigues más! ? sollozó Susi sintiéndose como una niña pequeña. - Oh, cariño. No quería lastimarte tanto, pero tienes que aprender a obedecer. Queremos lo mejor para ti. Y comenzó a acariciar con ternura su piel lacerada. Un esquisito placer se extendió por su cuerpo al sentir sus manos poderosas sobre su culo, un nudo se apretaba en su estómago y una humedad extraña comenzó a resbalar por sus piernas. Su padre la arrinconó contra el lavabo y ella sintíó a sus espaldas esa erección enorme que la asustaba y a la vez la excitaba enormemente. Al sentir su humedad se retiró bruscamente e intentó controlarse. - ¡Vete! ¡Prepáranos el desayuno! Gritó su padre mientras la volteaba con fuerza. La miró y sólo pudo ver las grandes tetas que se dejaban ver claramente bajo su pijama empapado. ¡Y cámbiate, que pareces que vas provocando enseñándonos tu cuerpo de puta! Susi se marchó corriendo, sollozando. No sabía que había hecho, pero su padre ya no la quería. Bajó a la cocina y comenzó a preparar café y tostadas. Gruesos lagrimones resbalaban por sus mejillas. Los sollozos estremecían su cuerpo. No era posible ser más desgraciada. Su tio entró en la cocina sorprendiéndola. - ¿Qué te pasa, nena? ? dijo con ternura. - Es papá. Sigue enfadado conmigo y me ha dicho unas cosas horribles. ¡Me quiero morir! Su tío la tomó entre sus brazos y la sentó en su regazo. Susi contuvo una mueca de dolor al sentir las duras piernas de su tío presionando su culo destrozado. - No, cariño. No digas eso. Está pasando un mal momento. ¿Y por que estás toda mojada? ¿No tienes frío? La consoló mientras metía las manos bajo el pijama calentando sus pechos y sus piernas. - ¡Oh, tiíto! ¡Cuanto te quiero! Un inmenso placer la invadió. No quería apartarse nunca de esas manos calientes que la acariciaban con ternura. Sintió un bulto enorme que se apretaba contra sus piernas. - No es culpa tuya, cariño. En parte aún eres una niña, pero tu cuerpo ya se ha desarrollado como el de una mujer. Una mujer preciosa con unas curvas deliciosas. E intensificó las caricias sobre sus tetas haciendo que Susi soltase un gemido de abandono. - ¿Y eso que tiene que ver? - susurró abandonándose a la calidez de sus caricias. - No debería contártelo porque a lo mejor no estás preparada. Ya te lo he dicho, aún eres una niña ? dijo Toni para provocarla. - ¡No es verdad! ¡Ya soy mayor! De hecho, yo soy la que hace todo en casa y os cuido como si fuese una esposa ? contestó Susi toda ofendida. - Si, ese es el problema. Eres como nuestra esposa pero? hay cosas que hace una esposa que no podemos pedirte a ti. No estaría bien. Y eso es lo que está matando a tu padre. - ¿Te refieres al sexo? ? indicó Susi con recelo. - Si, cariño. Tú no sabes nada de eso y no creo que debas aprenderlo todavía. - No es cierto. La mayoría de mis amigas ya no son vírgenes y yo? - ¿Tú qué? Bramó su padre entrando repentinamente en la cocina y descubriendo a su hermano sobando las tetas de su hijita a dos manos. - No he hecho nada malo. Yo sólo os quiero a vosotros, papi. ¿Como voy a fijarme en otros chicos? ? dijo Susi entre sollozos. - No seas pervertido y deja de magrearle las tetas ? dijo su padre dirigiéndose a su hermano mientras los miraba furioso. Y tú? te dije que te quitases ese pijama todo mojado antes de que te resfríes. ¿O quieres que vuelva a calentarte el culo? - No papá, yo sólo quiero que vuelvas a quererme. Se levantó de un salto y se quitó la parte de arriba del pijama dejándolos atónitos. Sus pechos se mostraron en todo su esplendor moviéndose arriba y abajo debido a su respiración entrecortada por los sollozos. Susi estaba tremendamente excitada. Se dirigió a la cocina, tomó la cafetera y comenzó a servirles el café y las tostadas con las tetas balanceándose a los lados. Mientras Susi se afanaba por complacerlos, los dos hombres, sentados a la mesa, no podían apartar la mirada de esos magníficos senos. Se quedó allí de pie con cara de angustia mientras ambos se la comían con los ojos. Por fin, su padre salío de su trance y con delicadeza la sentó en sus rodillas procurando no lastimarla en el culo. - Cariño, sabes que te quiero muchísimo pero hay cosas que no puedo darte. ¡Soy tu padre! Susi lo abrazó estrechamente contra sus senos. - Papi, papi. Yo te quiero, y al tío también. Quiero ser TODA vuestra. Y después de lo que sucedió anoche? Pensé? - ¿Qué es lo que estuvo maquinando esa cabecita? ? preguntó su padre apartándola. - Ya soy mayor y quiero ser vuestra mujer. Quiero sentiros dentro de mí y que no os vayais por ahí con cualquiera - añadió Susi con decisión y mirándolo acongojada. Su padre quedó un momento parado. Su expresión severa no había cambiado pero su erección se apretaba con dureza contra sus nalgas. Por fin pareció tomar una decisión y comenzó a acariciarle los pechos con delicadeza. - Si que eres toda una mujer y este cuerpo caliente va a volvernos locos. Susi comenzó a revolverse en su regazo. La excitación la invadió de nuevo. Parecía que iba a salirse con la suya. Su padre había reconocido que era toda una mujer. - Me estás mojando toda la pierna con tus jugos; parece que si estás preparada para lo que queremos de ti. Y se metió uno de sus pezones en la boca como si quisiese devorarlo. - Oh si, papá. Esto es lo que quiero. Los dos para mí, y yo para vosotros, como queráis tomarme. Y se arqueó hacia atrás con cara extasiada. Como si lo hubiese convocado, su tio acercó su silla y comenzó a chuparle el otro pecho. Entre los dos le comieron las tetas con fuerza dejándolas rojas y sus pezones cada vez más duros y erectos. - Te vamos a dejar las tetas tan moradas como el culo, dijo su padre con un atisbo de humor apartando su boca del festín y retirando también a su tío. Sus enormes manos siguieron magreándole las tetas con posesividad, como si no se resignase a soltarlas. - ¿Seguro que sabes lo que estás haciendo? Somos dos hombres adultos y llevamos mucho tiempo deseándote. Si te hacemos nuestra no va a haber más fiestas adolescentes, ni chicos. Sólo vas a tener tiempo para nosotros. Cuando lleguemos a casa queremos la comida hecha y un coño dispuesto. Y como para enfatizar sus palabras una de sus manos recorrió su rajita empapada insertándole un dedo en el coño. - Oh si, papá! ? dijo Susi con alegría. Nunca pensó que su severo padre pudiese usar la palabra coño refieriéndose a ella. - Por ahora ya está bien. Acabemos de desayunar que nosotros tenemos que ir a trabajar. Tú puedes faltar a clase por hoy. Como no creo que vengamos a comer, tienes todo el día para ti. Así que... ¡Prepárate para la noche! Los dos continuaron con su café mientras Susi se revolvía en el regazo de su padre. - ¿Y vais a dejarme así? ? dijo enfurruñada. - Quiero que quede claro que tú no eres la que manda en esta casa ? dijo su padre severamente y le dio un azote suave en el culo que le hizo ver las estrellas. Su mano seguía entre sus piernas fastidiándola pero sin decidirse a darle placer. Entre trago y trago de café sorbía delicadamente del pecho de Susi pero no hizo ningún intento de calmar su excitación. Su boca caliente se sentía maravillosamente? Su tío le guiñó un ojo y eso contentó un poco a Susi. Cuando ambos subieron a vestirse Susi recogió la cocina y se tomó un café rápido. Quería despedirlos como una buena esposa cuando se fuesen a trabajar. Su padre fue el primero en bajar, vestido de traje y tan guapo como siempre, más aún si cabe ahora que sabía que iba a ser suyo. La miró con severidad pero su mirada acabó suavizándose. La acercó y una mano le acarició el culo por encima del pantalón del pijama. - Ya me voy. Dame un beso. Y se dispuso a besarla en la mejilla, pero Susi movió la cabeza para besarlo en la boca. Su padre se sorprendió pero no se apartó, sinó que bebió de su boca mordisqueándole los labios y jugueteando con su lengua. Sus manos se apretaron con cuidado en sus nalgas acercándola al inmenso bulto que sobresalía de su pantalón. Susi no sintió siquiera el dolor, tal era su emoción. - Venga, déjame. Estás verdaderamente ansiosa. Esperaremos a la noche, aunque sospecho que tu tío te consiente demasiado y va a dejarte bastante contenta ya ahora. Y salió tras rozar su pecho como con pesar por dejarla. Susi se quedó allí embobada con la ingle empapada y pensando cómo iba a aguantar tantas horas de espera. Un poco después bajó su tío Toni vestido de sport con un tubo de crema en las manos. Susi salió de su ensueño y lo miró con una sonrisa, anticipando lo que iba a venir. - Túmbate boca abajo sobre el sofá que voy a mimarte un poco. Susi obedeció encantada. El tío Toni se colocó a su espalda con una pierna a cada lado de su cuerpo y extendió la crema sobre sus nalgas aliviando un poco el escozor pero aumentando más si cabe su excitación. - Oh tiíto, por favor. ¡No puedo más! ¡Ayúdame!!! ? dijo empujando contras las manos de su tío. - ¿En qué quieres que te ayude? No te entiendo. - Oh , no seas malo. Tu ya sabes ? gimoteó Susi. - No, quiero oír como tu boquita me lo pide. - Me da vergüerza ? dijo Susi poniéndose tremedamente colorada. - ¡Dilo! Y le dio un buen azote en el culo dolorido. - ¡Ahh! ¡Tócame ahí! ¡Méteme los dedos! ¡O lo que tú quieras! Pero, por favor, haz algo o me muero. Dijo Susi mientras levantaba el culo para ofrecerse a su tío. - Por mi polla tendrás que esperar, pero me da pena dejarte así. Y sin más le metió dos dedos en el coño mientras con la otra mano comenzó a frotar su rajita hasta encontrar su clitoris. Susi casi se corre de placer. Comenzó a gemir y a acompañar el movimiento con su pelvis. - Ay, ay, ay. Me parece que vas a ser tan putita como tu madre. Lo tienes gordísimo y estás manchando todo con tus jugos. Se sentó en el sofá, puso un cojín sobre sus rodillas y la tumbó encima boca arriba con las piernas completamente abiertas y la espalda recostada contra el brazo del sofá. Siguió excitando su clítoris con el pulgar y enterró dos dedos en su coñito. Con la otra mano le manoseaba las tetas y acercó la cabeza para mamar con fuerza de sus pezones. Susi se corrió con un grito mientras apretaba con sus manos la cabeza de su tío contra sus pechos. Se quedó así un rato saboreando ese placer recién descubierto. - Venga, ya está bien. Suéltame que tengo que ir a trabajar. Te quiero bien mojadita para la noche. Pero no se te ocurra procurarte tú misma ningún orgasmo más. A partir de ahora tendrás que pedir permiso a tu padre o a mi para obtener tu placer. ¿Está claro, mi amor? - Si, si, obedeceré en todo lo que me digáis. Dijo Susi sumisamente, llena de gozo y sonriendo a su tio con una mirada algo desenfocada. Y? ¡tío! - ¿Qué? Contestó al tiempo que se levantaba dejándola despatarrada sobre el sofá. - Gracias, gracias ? dijo, y se incorporó para abrazarse con fuerza a sus piernas. Frotó con su carita su enorme erección. Su tío la miró pensativo con una sonrisa extraña en la cara. - A ver si mañana piensas lo mismo cuando casi no puedas caminar ?dijo con crudeza. - ¿Por qué dices eso? ¿Me va a doler? Se angustió Susi, su carita levantada mientras sentía contra sus mejillas la tremenda erección de su tío. - Ya veremos, ya veremos. Y se fue dejándola llena de aprensión. Bueno, hasta aquí las primeras tres partes del relato. Después subiré las demás. Por mientras pueden revisar mis otros aportes: http://tube.jugosas.net/sex/downloads/1908200/Descarga-este-increible-video-de-Nikki-Sexx_.html http://tube.jugosas.net/sex/downloads/1916070/Conoce-a-Bryci_.html http://tube.jugosas.net/sex/links/1918310/Best-lesbian-making-out-video-you-will-ever-see.html http://tube.jugosas.net/sex/relatos/1918375/Amor-a-mares_-Una-historia-de-amor-de-madre-e-hijo_.html http://tube.jugosas.net/sex/downloads/1918996/G-Best-G-Taste-Hentai.html http://tube.jugosas.net/sex/videos/1921306/El-mejor-casting-de-Rocco_.html http://tube.jugosas.net/sex/videos/1921312/Tremenda-morocha-argentina-cojida.html ![]()
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